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¿Cómo nos informamos, y cómo nos informan, sobre la salud sexual?

En el día europeo de la salud sexual, recordamos la importancia de la información clara, de fácil acceso y de fuentes expertas, sobre la salud sexual y reproductiva

Sí, hoy es el día de San Valentín. Un día en el que celebramos el amor, que parece cada vez más necesario en estos días de exaltación del odio.

Además, es el Día Europeo de la Salud Sexual, propuesto para aumentar la concienciación sobre la importancia de este ámbito de la salud, y que se suma al día mundial que se celebra el 4 de septiembre. Y como creemos que cualquier momento es bueno para hablar de salud sexual, aprovechamos para recordar que su disfrute va intrínsecamente unido al disfrute de determinados derechos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), que desde 1974 se ha ocupado de manera más específica de la salud sexual, la define así:

«Un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, la cual no es la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. La salud sexual requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud.»

OMS (2006a).

La propia OMS vincula la salud sexual con derechos como estos:

  • Acceso a información integral de buena calidad sobre sexualidad
  • Conocimiento de los riesgos que se pueden presentar y de la vulnerabilidad que pueden producir las consecuencias adversas de la actividad sexual sin protección
  • Posibilidad de acceder a la atención de la salud sexual
  • Residencia en un entorno que afirme y promueva la salud sexual

El acceso a información fiable y el conocimiento están ligados sin duda a la educación sobre la sexualidad, y también a la existencia de fuentes de información públicas y gratuitas. En este sentido, llama la atención los resultados de una reciente encuesta que indican que la mitad de las mujeres en nuestro país se informan sobre salud sexual y reproductiva en las redes sociales. Esto significa que en estas redes digitales tiene que haber información pública clara y fiable. Una estrategia pública de información por canales digitales que, además, todas las personas puedan entender. Que no tiene que dar cuenta de todo, pero sí de los datos más relevantes que permitan evaluar si se está pudiendo disfrutar de ese estado de bienestar del que habla la OMS y que indiquen dónde acudir si no es así.

Seguimos informándonos sobre asuntos relacionados con nuestra salud fundamentalmente cuando sentimos que tenemos algún problema. Por eso es necesario saber dónde nos pueden atender. En qué lugares concretos de la sanidad pública. Además, debemos saber a qué tenemos derecho para vivir con dignidad la sexualidad. Nos llama la atención, en este sentido, que en los últimos años algunas webs de gobiernos autonómicos ya publican en sus webs contenidos sobre salud sexual de una manera comprensible y adecuada, pero siguen sin dar una importancia central a la indicación rápida y sencilla de dónde acudir cuando necesitamos que atiendan nuestra salud sexual.

Por ahora, mucha de la información sobre salud sexual que recorre las redes proviene de  creadoras de contenido. Aumenta el número de podcasts y de canales audiovisuales dedicados a la sexualidad. Nos alegra. Sin embargo, observamos dos tendencias sobre las que reflexionar: por un lado, hay muchos contenidos sobre las prácticas sexuales en sí, es decir, sobre la erótica. Por otra parte, muchos de los contenidos están basados en  las experiencias de quienes los comparten.

Respecto a lo primero, celebramos que la sexualidad deje poco a poco de ser tabú en la comunicación pública. Pero recordamos que la sexualidad va más allá de las recomendaciones sobre los encuentros sexuales, y tiene que ver también con la identidad, la autoestima, las emociones o los vínculos que establecemos.  

Respecto a lo segundo, celebramos también que cada vez más influencers sean canales para compartir experiencias, porque es también una forma de dar visibilidad y compartir saberes. Pero no es suficiente cuando estamos hablando de la salud. Más allá de las experiencias, tiene que haber información pedagógica, con datos y basada en los derechos humanos.

Por eso aprovechamos este día para insistir en la necesidad de que haya canales de información pública sobre salud sexual, con fuentes expertas, con un lenguaje claro, con datos útiles, con información sobre los derechos y los canales de atención. Y qué mejor que estuvieran ligados a los organismos públicos tanto estatales como autonómicos.

Feliz #DíaEuropeodelaSaludSexual