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Actuar frente a las presiones contra la salud sexual y reproductiva

La salud sexual y reproductiva debe atenderse e incluirse en todos los planes políticos sobre la salud, como ámbito fundamental de la misma. Lo recordamos en el Día mundial de la salud.

Aprovechamos el Día Mundial de la Salud para recordar la importancia de la salud sexual y reproductiva, definida por la OMS como «un estado de bienestar físico, emocional, mental y social en relación con todos los aspectos de la sexualidad y la reproducción, y no simplemente la ausencia de enfermedad o disfunción”. Una definición que la propia OMS vincula con los derechos a la información integral que permita tomar decisiones libres e informadas, al acceso a la atención de nuestra salud sexual y reproductiva o a la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, sin coerción, discriminación ni violencia, entre otros derechos sexuales y reproductivos.

Estamos hablando de requisitos tan básicos para tener salud como la atención de la salud materna, el acceso a métodos anticonceptivos, la prevención y tratamiento de infecciones de transmisión sexual, la prevención de embarazos no planificados, la atención del aborto, la información sobre planificación familiar, la prevención de prácticas dañinas como el matrimonio infantil o forzado o la mutilación genital femenina y todas las demás formas de violencia sexual…

La necesidad de promover y proteger la salud sexual y reproductiva forma parte de diversos acuerdos mundiales desde hace décadas. Este año se conmemora precisamente el 30º aniversario de la Declaración y la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, un acuerdo histórico que reconocía entre los derechos humanos de las mujeres «su derecho a tener control y decidir de forma libre y responsable sobre cuestiones relacionadas con su sexualidad», al tiempo que afirmaba que «las relaciones igualitarias entre mujeres y hombres en materia de relaciones sexuales y reproducción (…) exigen el respeto mutuo, el consentimiento y la responsabilidad compartida (…).»

La salud y los derechos sexuales y reproductivos son también un compromiso recogido en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un acuerdo alcanzado en 2015 por los 193 países de la Asamblea General de la ONU con el fin de proteger el planeta y erradicar la pobreza y la desigualdad. En los objetivos de la agenda se llama a “asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos” y a “garantizar el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de planificación de la familia, información y educación, y la integración de la salud reproductiva en las estrategias y los programas nacionales”.

Crecientes presiones contra la salud sexual y reproductiva

A pesar de estos acuerdos y de que en casi todos los países del mundo los sistemas de salud dan cobertura a este ámbito, en los encuentros y escenarios políticos internacionales se están viviendo en los últimos años presiones y amenazas para acabar con la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Los últimos eventos en la ONU son un ejemplo de ello, con duras negociaciones entre países respetuosos con los derechos humanos y países que rechazan la inclusión de referencias a la salud sexual y reproductiva en los documentos finales.

El último foro relacionado con este ámbito es un buen ejemplo: en el 69º período de sesiones de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW69), celebrado en Nueva York del 10 al 21 de marzo, se ha adoptado una declaración política que incluye avances en materia de igualdad de género pero que omite cualquier referencia a la salud y los derechos sexuales y reproductivos, lo que representa un preocupante retroceso. Las organizaciones de la sociedad civil que participan en estos foros, con eventos paralelos y actividades de incidencia y sensibilización para impulsar progresos, están encontrando mucha oposición por parte de organizaciones y gobiernos que presionan para acabar con estos derechos.

Por eso la próxima cita internacional, el 58º período de sesiones de la Comisión sobre la Población y el Desarrollo, que se celebra en Nueva York del 7 al 11 de abril, es considerada como una oportunidad para revertir este retroceso y reafirmar el compromiso de los Estados con la garantía de la salud y los derechos sexuales y reproductivos.

SEDRA-Federación de Planificación Familiar, junto con organizaciones de todo el mundo, estará ahí, como siempre, para instar a los gobiernos a cumplir con todos los compromisos establecidos en favor de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, con las recomendaciones de organismos mundiales como la OMS y con las resoluciones políticas adoptadas en las instituciones de la Unión Europea. Llamamos a las y a los ciudadanos a conocer y defender estos derechos y a acompañar a las organizaciones que están siendo amenazadas por hacerlo.