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Hablar de sexualidad favorece a la salud. Llega BlaBlaSex.

Cuando nos repiten tanto que «de eso no se habla», llegamos a veces a dejar de hablar. Pero las conversaciones sobre sexualidad tienen que ser normales. Por eso estrenamos una web llena de ellas.

Para facilitar la normalización de la conversación sobre sexualidad y aprovechando que hoy se celebra el Día Europeo de la Salud Sexual, presentamos la web Bla bla sex. En ella se recogen conversaciones entre jóvenes que ayudan a expresar necesidades, poner límites, construir relaciones basadas en el respeto y prevenir riesgos. Bla bla sex es, desde hoy, un lugar en el que buscar información y apoyo, y que persigue romper con los tabúes.

En los últimos tiempos, los titulares hablan mucho sobre los riesgos asociados a la sexualidad y, en concreto, sobre las infecciones de transmisión sexual. La incidencia de estas infecciones ha aumentado mucho en nuestro país, con cifras que no se veían desde los años en los que de esto no se hablaba. Y afecta especialmente a las personas jóvenes.

Aumentan las infecciones porque no se utiliza el preservativo. Y lo que vemos en nuestro día a día es que eso está relacionado, entre otras cosas, con las dificultades para acordar en pareja su uso. La mayoría de las personas conocen los condones y saben que deben usarlos en sus encuentros, y también saben cómo colocarlo. Pero muchas de ellas no sienten que puedan decirle a la otra persona “sin preservativo, no”.

La falta de estas herramientas de comunicación se pone en juego también en otros escenarios: la dificultad para detener un encuentro erótico, para llegar a acuerdos con la pareja o para sacar el tema de la anticoncepción, lo que expone a las personas -sobre todo las jóvenes- a riesgos.

Además, las personas jóvenes están aprendiendo a diario que de este tema no se habla, y eso hace difícil que puedan buscar ayuda ante los problemas o dudas, o que acudan a un servicio sanitario si lo necesitan; lo que se traduce, entre otras cosas, en un importante retraso diagnóstico de las infecciones.

Las personas jóvenes necesitan, por lo tanto, entrenar sus habilidades interpersonales y de comunicación. Un entrenamiento para el que, por cierto, no hace falta esperar a la adolescencia, en tanto estamos hablando de las mismas herramientas que necesitan los niños y las niñas para regular sus interacciones en toda la diversidad de contextos.

Estas herramientas se pueden adquirir en la familia, pero sobre todo se trabajan en el aula. Para ello se abordan casos, se realizan juegos de rol y se potencia el diálogo con el alumnado sobre la gestión de diversas situaciones.

Por otra parte, las personas jóvenes necesitan que, en los espacios que comparten con las personas adultas y con otros/as jóvenes, la conversación sobre sexualidad se vea como algo normal. Porque cuando eso ocurre, se les da la oportunidad de rebajar su ansiedad ante las dificultades (“pensaba que sólo me pasaba a mí, pero no es así”) y asomarse a otras realidades, vivencias y opiniones, y por lo tanto, al valor de la diversidad.

Cuando se habla sobre sexualidad en el aula, también se construye una cultura de la prevención, de modo que el propio grupo sanciona ciertos comentarios que son machistas u homófobos, o que tratan de mostrar el uso del preservativo como algo innecesario o que no mola.

Sólo cuando normalicemos la conversación pública sobre sexualidad podremos pedir a las personas jóvenes que se comuniquen y negocien en lo íntimo. Y cuando consigamos normalizar esa conversación, les estaremos dando permiso para que puedan preguntar y consultar, previniendo riesgos y mejorando su salud sexual.