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Las nuevas instituciones de la UE deben cumplir sus compromisos

Las organizaciones demandan una hoja de ruta para defender y promover la salud y los derechos sexuales y reproductivos a pesar del crecimiento de los partidos que niegan la igualdad de género.

Las recientes elecciones al Parlamento Europeo han supuesto el  mantenimiento de la mayoría parlamentaria formada por conservadores, socialdemócratas y liberales, pero también un notable avance de la extrema derecha, especialmente en Alemania, Francia e Italia, los países que cuentan con un mayor número de escaños en la Eurocámara. El ascenso electoral de los partidos de extrema derecha, que ocupan una cuarta parte de dichos escaños, representa una grave amenaza para la igualdad de género y los derechos de las mujeres, particularmente los derechos sexuales y reproductivos.

Por eso numerosas organizaciones sociales demandan, demandamos, que la UE defienda estos derechos con acciones concretas que empiecen por la propia configuración de las principales instituciones de la UE: la Comisión Europea debe asegurar que todas las personas que la integran apoyan la igualdad de género y la salud y los derechos sexuales y reproductivos, y se debe mantener la cartera dedicada específicamente a la igualdad de género.  El Consejo de la UE debe apoyar la creación de un Grupo de Trabajo dedicado a la igualdad de género o reforzar, al menos, el Consejo de Igualdad dentro de su formación de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores (EPSCO), integrando también la perspectiva de género en las demás formaciones del Consejo, y el Parlamento Europeo debe renovar y reforzar la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género (FEMM) y apoyar la actividad de los intergrupos parlamentarios y las redes informales interpartidistas que defienden la salud y los derechos sexuales y reproductivos y los derechos LGTBIQ+.

Además, la igualdad de género y la salud y los derechos sexuales y reproductivos deben estar entre las prioridades de la agenda política de la UE. En este sentido, debe renovarse la Agenda de la Igualdad y todas las estrategias relacionadas, integrando la salud y los derechos sexuales y reproductivos en las mismas. Particularmente, es necesario:

  • Renovar la Estrategia de Igualdad de Género 2025-2029, que debe contemplar como pilares fundamentales la garantía de la salud y los derechos sexuales y reproductivos y la lucha contra cualquier tipo de violencia sexual o de género, incluyendo la educación sexual como una herramienta preventiva esencial.
  • Asegurar la completa implementación de la Directiva sobre la lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica por parte de los Estados miembros, previendo al tiempo su oportuna revisión para incorporar en ella la tipificación penal de la violación con una definición basada en el consentimiento.
  • Garantizar la igualdad de género y el acceso a la salud y los derechos sexuales y reproductivos para todas las personas que viven en la UE, con independencia de su situación administrativa, y en todo el mundo a través de la política exterior y de cooperación al desarrollo.

Para impulsar y materializar esta agenda política, resulta indispensable que en el presupuesto de la UE se asigne una dotación suficiente a la igualdad de género y la salud y los derechos sexuales y reproductivos, tanto a través de líneas específicas como mediante su integración en otros instrumentos financieros.

En particular, debe asegurarse una financiación adecuada para reducir las desigualdades sanitarias y mejorar el acceso a los servicios de atención a la salud y los derechos sexuales, y destinarse fondos suficientes para promover el desarrollo humano, la igualdad de género y la salud y los derechos sexuales y reproductivos a través de la nueva regulación del Instrumento de Vecindad, Cooperación al Desarrollo y Cooperación Internacional (IVDICI). Al mismo tiempo, la UE y los Estados miembros deben seguir incrementando el porcentaje de Ayuda Oficial al Desarrollo destinado a atender las necesidades insatisfechas en materia de planificación familiar y de salud y derechos sexuales y reproductivos, de acuerdo con las recomendaciones del informe Tracking what counts publicado por Countdown2030Europe. Por otro lado, y en el contexto de amenazas actual, debe proporcionarse apoyo económico a las organizaciones y defensoras/es de los derechos humanos que se ocupan de estas cuestiones a través del Programa Ciudadanos, Igualdad, Derechos y Valores (CERV). 

Cuando se cumplen 30 años de la histórica Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo celebrada en El Cairo en 1994, que reconoció como derechos humanos la salud y los derechos sexuales y reproductivos, las instituciones de la UE tienen ante sí la responsabilidad de seguir defendiendo y promoviendo estos derechos y seguir trabajando, en alianza con la sociedad civil, para hacer que sean una realidad para todas las personas, tanto en la UE como más allá de sus fronteras.