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Más de 1.200 personas aprenden sobre educación sexual

La participación masiva en los dos cursos para profesionales de la educación y familias muestran el interés por abordar en las aulas y en casa temas como las relaciones o el consentimiento.

Más de 1.200 personas se han inscrito en los cursos online sobre educación sexual que acabamos de empezar y que están dirigidos a profesionales y familias. De ellas, 500 son profesionales, en su gran mayoría profesorado. Pero también personas vinculadas a entidades sociales que trabajan con jóvenes —como Cruz Roja, YMCA, Fundación Balia o Fundación Tomillo—, y profesionales de administraciones públicas locales e instituciones como el Instituto de la Juventud. Las otras 700 personas son madres y padres. Son números muy altos que nos dicen cosas importantes.

Lo que los números nos dicen es que cientos de docentes —la mayoría vinculados/as a centros públicos— están buscando formación por su cuenta para abordar cuestiones que surgen en el aula cada día. Entre ellas, cómo acompañar al alumnado en lo que tiene que ver con el cuerpo, la identidad, los afectos, la prevención de violencias o la gestión del porno. Temas que están presentes en la vida escolar pero que no tienen un espacio claro ni en los planes formativos oficiales ni en los materiales disponibles. Nos dicen también que muchas y muchos profes no quieren improvisar ni mirar hacia otro lado, y que necesitan herramientas concretas y que sirvan para actuar con criterio.

Por otro lado, los números muestran que las familias están también pidiendo formación. Que quieren saber más, entender mejor y contar con herramientas para acompañar a sus hijas e hijos en temas que son parte de su vida cotidiana: el cuerpo, las relaciones, la identidad, el consentimiento, el acceso a redes sociales. No solo respaldan que estos temas se trabajen en el aula, sino que reclaman poder abordarlos también en casa, con conocimiento y sin miedo. No vienen a frenar nada: vienen porque casi siempre se ven obligadas a hablar poco, tarde y sin recursos. Y frente a quienes usan a las familias para intentar acabar con la educación sexual, estas cifras muestran que las familias se movilizan para estar a la altura, porque quieren hacerlo bien y porque no aceptan quedarse al margen.

Desde SEDRA leemos esta cifra como una señal clara de que existe una voluntad fuerte y compartida de hacerlo mejor. Tanto quienes están haciéndolo desde su puesto de trabajo como las familias están dedicando tiempo personal, recursos propios y mucho compromiso para formarse, y por eso seguimos ofreciendo espacios de formación útiles y accesibles, que respondan a esa necesidad con el cuidado que exige.

Que más de 1.200 personas se hayan inscrito en estos cursos no es un dato anecdótico ni únicamente un logro de difusión. Es una demanda estructural y también una oportunidad: para reforzar la oferta formativa, para responder con seriedad a lo que ya está ocurriendo en aulas y hogares, y para insistir en lo que todavía falta por parte de quienes tienen la obligación de garantizarlo.