Con un encuentro en Atenas arranca RAISE, un proyecto europeo de investigación e intervención en el que SEDRA participa junto con organizaciones de España, Grecia y Chipre.
España, Grecia y Chipre son países de llegada y destino para personas migrantes. En ellos, las organizaciones que trabajamos por la salud sexual y reproductiva nos encontramos con similares situaciones y contextos en la atención a mujeres migrantes en situación de vulnerabilidad. Por eso el programa RAISE nace para aportar herramientas locales y compartidas que permitan que nuestra intervención sirva para prevenir la violencia de género contra estas mujeres, y detectar la que hayan podido sufrir. Una violencia muchas veces silenciada y profundamente atravesada por desigualdades estructurales, racismo institucional y dinámicas de exclusión que impiden el ejercicio de derechos.
Este proyecto europeo, financiado por la Comisión Europea (programa CERV – Daphne), está liderado por un partenariado que incluye tanto organizaciones expertas en violencia de género y salud sexual y reproductiva, como organizaciones que trabajan con personas que viven o han vivido un proceso de migración y que de hecho están conformadas, en muchos casos, por personas migrantes. Esta doble mirada -especializada y vivencial- garantiza que el proyecto parta de las necesidades reales y de la experiencia directa de quienes sufren estas violencias.
Estas organizaciones son Generation for Change, Cyprus Family Planning Association, BIA-STOP, Greek Forum of Migrants, Fundación CEPAIM y SEDRA – Federación de Planificación Familiar.
Investigación, intervención, educación
En España la intervención se desarrollará en colaboración con la Fundación Cepaim, que tiene una amplísima trayectoria en la intervención social con personas que han vivido un proceso de migración y en la promoción de la igualdad. Su experiencia en trabajo comunitario, acompañamiento integral y enfoque intercultural aporta un valor fundamental al proyecto, y estamos encantadas de poder compartir camino con un equipo tan sólido.
Sabemos que la violencia de género no afecta a todas las mujeres por igual. Las mujeres que migran están en mayor riesgo de quedar excluidas de los recursos y de sufrir inseguridad administrativa, problemas con los idiomas, precariedad o falta de redes sociales y de apoyo. Todo eso las coloca en una situación de mayor vulnerabilidad e invisibilidad. Para cambiar esta realidad, el proyecto se articula en tres fases:
- Investigación participativa. Queremos escuchar y recoger las experiencias y necesidades de mujeres y hombres que han migrado, así como de los/as profesionales que trabajan con ellas.
- Diseño de materiales formativos y realización de talleres educativos. Van dirigidos a población migrante y partirán de lo recogido en la fase de investigación.
- Creación de círculos de mujeres empoderadas y espacios de acción. Serán espacios de apoyo mutuo, agencia colectiva y acción frente a la violencia de género.
El encuentro en Atenas ha servido para activar la primera fase. Comenzamos ya la investigación, y en los próximos meses esperamos contar con muchas voces que nos ayuden a entender mejor los obstáculos para la prevención y atención de la violencia de género, así como a construir nuevas respuestas desde esa escucha.
