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Acabar con la violencia contra las mujeres debe ser un mandato social

Sólo tres días después del 25N la realidad sigue golpeando. Acabar con la violencia machista no puede ser un objetivo sólo del activismo feminista, sino un mandato social de una sociedad decente.

Diversas fuentes y discursos públicos nos dicen que ha aumentado la violencia de género entre las personas jóvenes. Por ejemplo, la última Macroencuesta de Violencia contra la Mujer[1] señala que el 71,2% de las mujeres de entre 16 y 24 años y el 68,3% de las mujeres de entre 25 y 34 años, la sufren o la han sufrido; frente al 42,1% de las mujeres de más de 65 años. Otros estudios[2] señalan que un 16,9% de las mujeres de entre 14 y 18 años asegura haber sido insultada o ridiculizada; y que un 13,6% afirma que su novio o exnovio las ha controlado a través del móvil. Además, un 10,9% de las mujeres jóvenes aseguran haber recibido presión para realizar actividades de tipo sexual no deseadas.

Sin embargo, según señalan fuentes expertas como la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, más que aumentar la violencia quizás lo que han aumentado son las denuncias; las mujeres jóvenes son más capaces de identificar las violencias que sufren, y se sienten más seguras para denunciarlas. Es decir, podríamos estar en un momento en el que las mujeres no se quedan calladas y actúan contra lo que se considera violencia. Eso no constituiría un retroceso, sino un logro. 

La realidad es compleja y nos movemos por indicios que nos pueden llevar a conclusiones contrapuestas. Pero, aun así, sí podemos afirmar varias cosas: por un lado, hay mucha más conciencia en las personas jóvenes, y se va produciendo un cambio progresivo hacia actitudes más igualitarias y, por lo tanto, menos machistas, motivadas por la sensibilización social y las intervenciones educativas que se van realizando. Por otro lado, y al mismo tiempo, estamos detectando una reacción contra todos los avances sociales y políticos que hemos vivido en los últimos años y que el feminismo ha impulsado. Siempre que hay un avance, hay una respuesta conservadora que trata de ponerle freno, en este caso utilizando argumentos como que ya tenemos suficiente igualdad, o que hay un feminismo “correcto” y otro demasiado radical”; o vendiendo como algo moderno y trasgresor la lucha contra la igualdad al entenderla como algo mainstream e institucionalizado. Esta reacción está siendo alentada por discursos de odio, especialmente en internet, a los que hay que prestar mucha atención puesto que van permeando el discurso de muchos chicos y también de algunas chicas.

Así, el Barómetro Juventud y género[3] muestra que la evolución de los/as jóvenes respecto a la negación de la violencia de género ha tenido una evolución muy preocupante entre 2019 y 2021, pasando del 72,4% al 74,2% para ellas, pero reduciéndose del 54,2% al 50,4% para ellos. Estos datos son coherentes con el Barómetro 2021 del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud[4], que señala que uno de cada cinco chicos de entre 15 y 29 años cree que la violencia de género es un invento ideológico, y uno de cada cuatro cree que el feminismo busca perjudicarles.

Igualmente, son extremadamente preocupantes las prácticas de violencia sexual que seguimos registrando en los últimos meses. Igualmente es una realidad que no puede explicarse a través de una sola causa, pero para la que tenemos algunas pruebas: en primer lugar, los mandatos de la masculinidad hegemónica, que conectan la sexualidad de los hombres con cumplir, rendir, durar; con un exceso de deseo que se entiende como incontrolable; y con una cuestión de cantidad que es necesario mostrar. Mandatos que presionan a los chicos para saltarse los límites, poniéndose en riesgo a ellos mismos y a las mujeres con las que se relacionan – “¿A que no hay huevos?”- Y que exigen una prueba, un trofeo en forma de foto o de vídeo. 

Por otra parte, sabemos que la pornografía está permeando en las vivencias de las personas jóvenes, especialmente de los chicos; en sus actitudes y creencias sobre los cuerpos, los roles y las prácticas, pero también en sus deseos. Si han visto quinientas veces que a las mujeres les gusta sistemáticamente eso que aparece de forma continua en el contenido que ven, hay muchas posibilidades de que piensen: ¿cómo va a ser posible que no sea eso lo que les gusta a las mujeres en realidad? ¿Cómo va a ser posible que eso no me guste a mí?

Los datos nos dicen que más del 70% de las personas jóvenes creen que la pornografía es violenta[5]. Porque lo es. Los títulos y el contenido de las escenas las que los/as jóvenes se exponen a diario normalizan la violencia y hacen referencia a la ausencia de consentimiento, la distribución de imágenes íntimas, la insistencia como mecanismo para mantener relaciones, o lo excitante de un no. En este contexto, un 46,6% los chicos afirman haber imitado alguna escena con su pareja, y en el 12,2% de los casos lo han hecho sin consentimiento explícito. Parece que lo que demanda la audiencia es vídeos cada vez más agresivos y donde el maltrato y la violencia a la mujer es más explícito y realizado en grupo.

Acabar con la violencia sexual y de género no es ni puede ser una cuestión sólo del activismo feminista, sino un mandato social para una sociedad decente -y feminista- que quiere vivir en paz y sin violencias. En el día siguiente al 25 de noviembre, seguimos necesitando leyes de protección de la infancia; más presencia de las familias en la educación de sus hijos e hijas, y más herramientas para gestionar el uso de dispositivos; una educación sexual real, en las aulas, y desde la etapa de educación infantil; y una mayor sensibilización sobre los riesgos de la pornografía, la importancia de la educación sexual, y cómo los avances hacia la igualdad que estamos viviendo, benefician a toda la sociedad, hombres y mujeres.


[1] Macroencuesta de Violencia contra la Mujer (2019)https://violenciagenero.igualdad.gob.es/violenciaEnCifras/macroencuesta2015/pdf/Macroencuesta_2019_estudio_investigacion.pdf

[2] Menores y violencia de género. Universidad Complutense de Madrid (2019). https://violenciagenero.igualdad.gob.es/violenciaEnCifras/estudios/investigaciones/2020/menores_UCM.htm

[3]Barómetro Juventud y Género 2021. Ideas, representaciones y experiencias en una realidad compleja

[4] Barómetro sobre Adolescencia y Juventud (2021)

[5] (Des)información sexual. Pornografía y adolescencia (2021). https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2020-09/Informe_Desinformacion_sexual-Pornografia_y_adolescencia.pdf